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El trabajo en tiempos del coronavirus

¿Cómo organizar el trabajo en tiempos del coronavirus?

Nos enfrentamos a dos situaciones; por una parte, la de las empresas y trabajadores que deberán acatar la cuarentena social y, por la otra, la de aquellos que deberán prestar servicios durante la cuarentena. A efectos de facilitar la comprensión, las consideraremos por separado.

 

Las empresas que deben suspender operaciones por la cuarentena social

Aquí se encuentran la mayoría de las organizaciones públicas y privadas, con o sin fines de lucro del país, a raíz de la aplicación del Art. 8 del Decreto Nº 4.160 que faculta al Presidente para ordenar la suspensión de las actividades laborales en determinadas zonas geográficas.

La suspensión abarca las actividades que no puedan realizarse a distancia de tal manera que permitan al trabajador continuar con su labor desde su residencia, es decir, que el decreto permite hacer teletrabajo, siempre que sea posible.

 

¿Legalmente qué sucede?

Desde el punto de vista del estricto derecho, por efecto de la “suspensión de las
actividades laborales” nos encontramos frente a una situación de suspensión de labores por causa de fuerza mayor prevista en el Art. 72 del D-LOTTT y en el Art. 34 de su reglamento.

Durante la suspensión de la relación de trabajo suceden las siguientes cosas:

El dilema entre lo financiero y lo humano

Si bien, lo ideal para una entidad que estará sin recibir ingresos sería apegarse a lo estricto de la ley, es decir, no pagar salarios durante la suspensión de la relación de trabajo por causa de fuerza mayor; desde el punto de vista de gestión del talento humano hacer esto no sólo implicaría graves consecuencias en el clima laboral, potenciales conflictos laborales al finalizar la contingencia, abandono del trabajo por parte de los trabajadores afectados y además, en ausencia de medios para obtener alimentos y productos de aseo durante la cuarentena se eleva el riesgo de que los trabajadores contraigan la enfermedad y pongan en riesgo sus vidas y las de sus familias.

 

Algunas recomendaciones para estos casos:

La solución para este dilema está a lo interno de cada organización y debemos ser muy responsables al decir que no existe una receta que valga para todos. Sin embargo, queremos compartir algunas recomendaciones que pueden servir de orientación:

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